Azores: dentro del cráter de un volcán

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Escrita por: Rodri

Suena raro, lo sé, pero la verdad es que llegamos a las Azores de casualidad, sin planearlo. Íbamos a otro sitio, no volábamos en esa dirección, ni siquiera pretendíamos llegar al mismo continente… pero aterrizamos en la isla de Terceira y caímos rendidos a sus encantos. ¿Quieres saber qué pasó?

Todo esto tiene una explicación, claro. Y es que no hay viajes sin anécdotas. Uno de nuestros sueños viajeros siempre había sido (y aún lo es) viajar a Egipto. Teníamos todo preparado. Nada podía fallar, solo había que esperar un poco más y, entonces, ocurrió lo inesperado. La fatalidad. El desastre. Un golpe de estado sacudió el país e hizo temblar los cimientos de nuestros sueños. Mientras los tanques recorrían las calles y plazas de El Cairo, la embajada nos decía que “estaban de fiesta” y que “no pasaba nada”. Por otra parte, el gobierno de España desaconsejaba rotundamente viajar a Egipto.

Nos dolió en el alma. Cancelamos el viaje por el peligro que suponía y nos peleamos un tiempo con la agencia para que nos devolviera el dinero. ¿Lo conseguimos? Por supuesto. ¿Problemas? Muchos. Teníamos unos días de vacaciones en concreto, el dinero, las ganas y ningún lugar a donde ir.

Y entonces apareció ella. Tan verde, tan bonita y tan llena de vida. En mitad del océano Atlántico, en un punto intermedio entre Europa y América. Con la nada alrededor, solo rodeada de sus pequeñas hermanas, Terceira apareció en nuestras vidas para descubrirnos el archipiélago de las Azores.

Una oferta de última hora para exactamente los mismos días que nos íbamos a Egipto. Unos 200 € por vuelos directos a Azores y 7 noches en un hotel 3 estrellas que nos cambiaron gratuitamente por el único de 5 que hay en todas las islas.  Si esto no era una señal, se le parecía demasiado. Y lo fue, disfrutamos como niños.

ANGRA DO HEROÍSMO

Angra fue nuestro primer destino, allí nos esperaba nuestro hotel, el Angra Marina. Está situado en el borde mismo de un acantilado así que todas las habitaciones tienen vistas al mar y a nuestro querido Monte do Brasil, del que os hablaré más adelante.

Por aquel entonces tenía la peculiaridad de que su entrada principal estaba por la planta más alta. Nos costó días acostumbrarnos a que para llegar a nuestra habitación no había que subir, sino que teníamos que bajar. A día de hoy supongo que esto estará subsanado, o tal vez no. Estaban en obras, abriendo una segunda entrada por la planta baja que daba al puerto y que, imaginamos, se habrá convertido a día de hoy en la entrada principal.

Pero volviendo al tema, Angra es la capital de la isla de Terceira y ocupa la zona sur de la isla. Se trata de una ciudad con un encanto único, tanto que fue declarada Patrimonio Nacional de la UNESCO en 1983. Tres años antes, un gran terremoto sacudió la isla y causó daños terribles. En el caso de Angra, tardaron mucho tiempo en reparar y reconstruir todo lo que se había perdido.

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¿QUÉ HACER EN ANGRA?

Más abajo, os damos información sobre todas las excursiones que hicimos, incluyendo avistamiento de animales marinos y aventuras en un volcán, pero una de las mejores cosas que puedes hacer por Angra es pasear. Tal cual. ¿Nunca has escuchado que lo mejor de Venecia es perderse por sus calles? Pues aquí no hay canales que las atraviesen pero pasa exactamente lo mismo.

Pasea y descubre rincones insospechados, disfruta de la amabilidad de su gente, sorpréndete con sus calles empedradas y tarde o temprano, llegaras a Praça Velha. Es el centro de la ciudad, y lleva siéndolo desde la Edad Media. Por algo su nombre significa literalmente Plaza Vieja.

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Desde allí puedes ir prácticamente a cualquier parte, aunque lo más “recomendable” sería recorrer la Rúa da Sé, que es la calle principal de la ciudad. A lo largo del camino encontrarás innumerables tiendas, restaurantes y la catedral.

El puerto también es una buena opción si aún tienes ganas de caminar. Encontrarás un montón de yates y veleros con banderas de prácticamente cualquier parte del mundo. Es lo que tiene estar en mitad del Atlántico. Esta zona es particularmente importante porque en ella vas a descubrir las agencias con las que contratar excursiones y actividades para conocer la isla y sus alrededores. Todas, absolutamente todas están allí, y tiene su porqué. Las diferentes excursiones en barco que ofrecen.

Perdiéndonos por sus calles y porque no decirlo, un poco por casualidad, llegamos al impresionante Jardim Duque da Terceira. Orientarse para llegar no puede ser más fácil, ya que está a escasos metros de Praça Velha, justo detrás del Hotel Angra Garden.

Pensamos en entrar a verlos y al final nos quedamos durante un par de horas. Paseamos, sacamos fotos, nos sentamos a contemplarlo, fuimos víctimas del ataque de un aquelarre de palomas… lo normal en lo que viene siendo una tarde tranquila en Angra do Heroísmo.

Desconozco el motivo por el que no se habla mucho de este sitio. He visto guías, tanto profesionales como de blogs personales como este, que no incluyen ni siquiera una mención a este jardín. Y os podemos asegurar que es uno de los lugares más bonitos de los que hemos podido disfrutar en la ciudad.

Tiene plantas que en su día fueron traídas de todas partes del mundo y no tiene desperdicio ninguno. Si te animas a subir todas las escaleras que te vas a encontrar llegarás al Alto de la Memoria. Créeme, merece la pena. Desde allí vas a contemplar Angra mejor que desde ningún sitio, las mejores vistas de la ciudad con diferencia. Además, está coronado por un peculiar monumento, un pináculo llamado Outeiro da Memória.

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DSCF1526En cuanto a la playa… supongo que la nombro porque es lo que alguien va pensando cuando visita una isla. Rara vez encontrarás una playa en toda la isla de Terceira y mucho menos una buena. En Angra puedes encontrar una, aunque pequeña. No es nada del otro mundo pero es mejor que nada si quieres pegarte un chapuzón.

La isla tiene un paisaje muy accidentado y abundan los acantilados así que las playas brillan por su ausencia. Eso sí, tiene una particularidad: las piscinas naturales. Al ser una isla de origen volcánico, se han originado unas piscinas de piedra que para nuestro gusto, son tan disfrutables como una buena playa o incluso más. Y lo mejor es que puedes encontrarlas en cualquier parte.

¿DÓNDE COMER?

En Angra abundan los restaurantes, tienes opciones de todo tipo y es muy raro que encuentres un sitio donde te den de comer mal. La oferta es muy variada, de buena calidad y más que bien de precio. Si queréis un par de recomendaciones, a nosotros hubo un par de sitios que nos gustaron especialmente.

MARCELINO’S BAR E STEAK HOUSE
En la planta baja es un bar normal y corriente pero justo al lado de la puerta, en la misma calle, hay unas escaleras que suben hasta una puerta en la primera planta. Allí en una casa antigua, con las vigas de madera a la vista, Marcelino tiene montado su restaurante.

Uno de los atractivos de este sitio es que hay platos y postres que te los preparan delante de tus narices en un carrito transformado en cocina que colocan junto a la mesa. No conozco a nadie que no haya sacado fotos del momento y que no se haya maravillado con la habilidad y el cariño con el que preparan los platos. ¡Y qué decir del resultado final!

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Aprovecho para recomendar un plato típico de la isla, la alcatra. Es un plato de carne de vacuno cocinado lentamente durante horas en un recipiente de barro y es algo espectacular. Se deshace en la boca y en este sitio está particularmente bueno.

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AMBIENTES CON SABORES
Mientras escribía esta guía, he visto con tristeza que este restaurante ha echado el cierre. Es una verdadera lástima, porque la verdad es que era uno de nuestros restaurantes favoritos. Creo recordar que estaba en la misma calle que Marcelino, un poco más arriba, y también había que subir a la primera planta de una casa antigua. La diferencia es que el restaurante aquí era la casa entera, en todas las habitaciones había mesas y tenían una especie de terraza interior preciosa.

Esperamos que alguien decida reabrir el negocio, porque en nuestra próxima visita a Azores nos gustaría volver.

MONTE DO BRASIL Y FORTALEZA DE SAO JOAO

Es un lugar que, al menos en nuestro caso, nos llamó la atención desde el primer momento que pusimos un pie en Angra. Se ve prácticamente desde cualquier punto y nosotros teníamos vistas privilegiadas desde nuestra habitación.

Investigamos un poco y vimos que había una ruta y claro… con lo que nos gustan, nos pusimos en marcha más bien rápido. Fuimos a comprar unos bocadillos y nos preparamos para caminar. Ese fue el momento exacto en el que mi vida dio un vuelco. No por el monte, sino porque descubrí que en Angra, si quieres, te echan garbanzos en los bocadillos. Mi cerebro casi implosiona. El caso es que decidimos encaminarnos al Monte do Brasil dispuestos a disfrutar de una pequeña dosis de aventura.

Antes de la ruta en sí misma, nos encontramos con la Fortaleza de Sao Joao Baptista, aunque es cierto que se la conoce por otros muchos nombres. Se trata de una fortificación defensiva construida hace siglos como respuesta a los continuos ataques y asaltos de piratas de diferentes partes del mundo.

A día de hoy no solo sigue en pie sino que sigue operativa y da cobijo a un regimiento militar. Si lo solicitas, es totalmente visitable. Nosotros nos animamos a preguntar y “nos asignaron” a un soldado que nos guió por todo el complejo. Se parecía tanto a Mario Casas que aún varios años después me pregunto si no sería él mismo preparando algún papel. Como curiosidad, se trata de la fortificación más grande construida jamás por España en todo el mundo y, obviamente, es el destacamento militar más occidental de Europa.

Seguimos nuestro camino y llegamos a la base del Monte do Brasil. Un cartel nos asegura que la duración de la ruta es de 2-3 horas. Como siempre, los Stormtrotters quieren verlo todo y esto nos supuso el doble de tiempo. Una suerte haber llevado bocadillos y unas botellas de agua. Recordad que para este tipo de actividades siempre hay que ser previsor, nunca se sabe lo que te puedes encontrar.

Se trata de un recorrido circular, así que tarde o temprano vas a llegar al mismo punto del que sales. Encontrarás una bifurcación a la entrada. En realidad no importa qué camino tomar porque vas a aparecer por el otro cuando termines, pero el recorrido aconsejado es empezar por la izquierda.

Pasarás la ermita de San Antonio por un camino llano en el que pronto empezarás a subir para llegar al merendero del Monte do Brasil. Allí siempre hay gente, es el punto neurálgico del monte. Muchos van solo hasta allí para pasar el día con la familia, ya que se llega fácilmente en coche.

Si decides seguir la ruta te enfrentarás a las subidas a los dos picos del monte, el Pico do Facho y el Pico das Cruzinhas. No son particularmente complicados y la excursión merece la pena. Subiéndolos es cuando tienes una vista panorámica de todo el monte y te das cuenta que lo que estás haciendo es rodear el cráter de un volcán extinto cubierto ya por tierra y vegetación.

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Por el camino hay senderos alternativos que te llevan a sitios un poco alejados de la ruta principal. Así encontramos una pequeña fortificación en ruinas con vistas al mar donde decidimos parar a comer. Siguiendo ese tipo de caminos encuentras cosas curiosas, como por ejemplo un antiguo puesto de vigía de ballenas y unas baterías antiaéreas de la segunda guerra mundial.

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Si tienes suerte, puede que veas todo tipo de fauna, desde gallos hasta ciervos, nada particularmente peligroso.

ACTIVIDADES Y EXCURSIONES

Angra do Heroísmo ofrece muchas cosas, pero no podemos quedarnos ahí. Terceira es una isla pequeña pero con mucho encanto. Merece la pena recorrerla de punta a punta y, aunque hay transporte público, la mejor manera de hacerlo es alquilando un coche o contratando excursiones. En este caso nosotros decidimos lo segundo, ya que por aquel entonces aún no teníamos carnet de conducir.

Todas las excursiones que hicimos fueron con una empresa que se puede encontrar fácilmente en el puerto llamada Aguiatur. Nos trataron genial, son muy simpáticos y siempre están dispuestos a ayudarte e informarte con una sonrisa. Han pasado años y aún recordamos a Sara, Miguel y Nuno. También había una señora que creemos que era la jefa. Era muy maja, pero no recordamos su nombre. No hace falta que lo lleves todo reservado desde meses antes. Simplemente, pásate por su oficina-caseta en el puerto el primer día y planea con ellos las visitas y actividades.

AVISTAMIENTO DE BALLENAS Y DELFINES

Precisamente con Nuno nos embarcamos en una pequeña zodiac para intentar ver de cerca ballenas y delfines. Contratamos una excursión a primera hora de la mañana y… tuvimos mala suerte.

Había dos barcas que salían a esa hora, ambas estaban llenas y una se había estropeado. La solución que podían dar era llevarnos en dos viajes. Que saliese la barca que estaba bien y que a la vuelta recogiese al resto para llevarlos. Nadie quería dar su brazo a torcer y nosotros fuimos los primeros en decir que no nos importaba ir en el segundo viaje para desatascar la situación. A raíz de nuestra decisión se animó más gente y al final pudo salir una de las barcas.

Volvimos a la hora acordada y pudimos disfrutar de nuestro paseo en zodiac por las costas de Terceira, pero con escaso éxito en lo que a avistamiento de animales se refiere. De vuelta en el puerto, hablamos con la gente de Aguiatur. En la excursión de primera hora de la mañana a la que renunciamos tuvieron la suerte de ver muchas cosas, la misma suerte que nos faltó a nosotros. Además de hacerles el favor de renunciar a nuestra plaza para que pudieran salir y evitar que la gente se enfadase nos habíamos quedado sin ver casi nada. Decidieron dejarnos repetir la excursión otro día totalmente gratis y ese día vimos de todo.

Varios tipos de ballenas (pequeñas, eso sí), una cantidad enorme de delfines e incluso muchos de ellos nadaban a nuestro alrededor. Prácticamente podía estirar el brazo y tocar uno que nadaba a mi lado. Mucha gente paga por verlos encerrados en acuarios y dando espectáculos para los que han sido adiestrados, pero yo prefiero verlos allí. En el mar, en su hábitat, felices, nadando de un lado a otro, jugando entre ellos. No hay nada parecido a eso por mucho que se empeñen en querer demostrarnos lo contrario.

Durante el trayecto se suele pasar por Ilhéus das Cabras (Isla de las cabras). Es un islote que se ve desde Angra y muchas zonas de la costa sur de Terceira. Su particularidad es que en una de las muchas erupciones volcánicas de la zona se resquebrajó y quedó dividida en dos. A día de hoy se puede pasar en barco entre las dos partes y creo que es visitable con alguna excursión, aunque tampoco tiene mucho atractivo turístico.

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ALGAR DO CARVAO, FURNAS DO ENXOFRE Y GRUTA DO NATAL

¿Alguna vez te has preguntado cómo es un volcán por dentro? Pues esto es lo que te vas a encontrar aquí. El único volcán visitable de toda Europa. ¿Te animas a recorrer un lugar por el que hace unos miles de años lo único que había era magma volcánico?

En el corazón de Terceira, en el mismo centro de la isla, se encuentra este volcán inactivo acondicionado para su visita. Se accede a él por un estrecho pasillo subterráneo de piedra construido para la ocasión. Al llegar al final y salir al exterior no puedes hacer otra cosa que no sea maravillarte.

Te ves a ti mismo en el interior de la chimenea de un volcán. Literalmente, miras hacia arriba y estás viendo el cielo a través del agujero del cráter, rodeado de vegetación por el paso de los años. Es una sensación increíble.

Un guía te explica todo lo que vas viendo, llegando a darte cuenta de los lugares donde se producían explosiones internas que han quedado grabadas a perpetuidad en la piedra.

En la parte más baja, a unos 100 metros de profundidad, hay una pequeña laguna de agua cristalina formada por el agua que se ha ido filtrando a través de la piedra. Dependiendo de la época del año puedes encontrarla con más o menos profundidad.

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Es una experiencia indescriptible aunque he intentado hacerlo lo mejor que he podido. Lo verdaderamente bonito es vivirlo. Es para repetir… y, por supuesto, repetimos. Naturaleza en estado puro. Espectacular.

Además tiene dos añadidos. El primero son las Furnas do enxofre, que son unas fumarolas de sulfuro situadas no muy lejos del volcán. Resulta impresionante ver ese vapor salir de la tierra. Recomiendan verlo cuanto más temprano mejor, pero la verdad es que puedes disfrutar de ello en cualquier momento del día.

Un camino acotado por vallas de madera te guía por un pequeño sendero alrededor de las furnas para que no te pierdas ninguna. Aunque está terminantemente prohibido salirte del recorrido porque resulta “peligroso”, nosotros lo hicimos. Resulta muy curioso verlas a corta distancia e impresiona bastante sentir como en algunos puntos el suelo se vuelve “esponjoso” y cede bajo tus pies. Hay que tener mucho cuidado.

El otro añadido es la Gruta do Natal. Como bien habréis supuesto por la palabra “gruta”, esta actividad es totalmente subterránea. A la entrada te dan un casco y te asignan un guía, aunque luego hay momentos en los que dejan cierta libertad. Lo del casco es importante, en nuestro grupo creo que nadie se quedó sin darle un buen cabezazo al techo de la cueva, que varía en altura según la zona.

Este sitio no es otra cosa que un túnel (con su multitud de ramificaciones) por donde discurría la lava hace años. Nuestro guía nos animó a meternos por un túnel más pequeño, de apenas un metro de altura, y nos faltó tiempo para tirarnos de cabeza. Fuimos los dos únicos de nuestro grupo que lo hicimos.

VUELTA A LA ISLA

Para ser tan pequeñita, Terceira ofrece un montón de posibilidades. Una de las cosas que había que hacer sí o sí era dar una vuelta completa a la isla, ocasión que aprovechamos para comprobar que lo que dicen los lugareños es cierto: “en un mismo día, en Terceira se viven las cuatro estaciones del año”.

Tras una breve visita al Monte Do Brasil, salimos de Angra por la parte más oriental. La primera parada es apenas a unos pocos kilómetros para enseñarnos unas piscinas naturales como las que comentaba al principio. A la gente de fuera nos resultan muy curiosas y la verdad es que dan ganas de meterse a poco que salga el sol.

De ahí subimos por la costa a la otra población importante de la isla, Praia da Vitória. Aquí es donde llegaremos por primera vez, ya que es la ciudad que alberga el aeropuerto. A nosotros no nos dijo nada en particular. Es una ciudad moderna y enfocada al turismo más tradicional. Puerto deportivo, calles peatones con tiendas para hacer compras… nosotros nos seguimos quedando con la tranquila y preciosa Angra do Heroísmo.

Una sorpresa en nuestra ruta fue encontrarnos en la punta norte de la isla con un pequeño pueblo llamado Biscoitos que destaca por su extensa tradición vinícola. Eso sí, lo que cautiva al viajero es la costa.

En Biscoitos puedes encontrar numerosas piscinas naturales, tantas que ya se ha transformado en una especie de playa de piedra. A su alrededor se han creado plataformas para tomar el sol y en las propias piscinas han hecho unas escaleras y barandillas para poder entrar a darse un baño con más facilidad. Cuando llegamos estaba lleno de gente, hacía un sol de escándalo y Nadia no tardó en tirarse al agua. Un sitio para quedarse a pasar el día.

Paramos a comer en la zona oeste de la isla, en un pueblo llamado Serreta. Más concretamente en el restaurante Ti Choa, conocido en la isla por su riquísima comida regional. Como no, nos trajeron alcatra. Siento insistir pero es algo que hay que probar si pisas Terceira.

Después de comer, dimos un agradable paseo por el bosque y llegamos hasta un mirador panorámico alucinante desde el que se veía toda la isla.

Luego, al ser una visita guiada, nos volvieron a llevar al Algar do Carvao. Ya lo conocíamos, pero no nos importada repetir. Y precisamente ahí, seguimos enamorándonos de la gente de Azores, siempre tan amable, tranquila y paciente. Sabían que ya habíamos ido anteriormente y nos dejaron pasar al volcán totalmente gratis, sin volver a pagar la entrada. No debería hacer falta decirlo, pero creemos que no hay mejor broche final para la aventura azoreña que volver a vivir la experiencia de bajar a las profundidades del volcán.

Lo que no sabíamos es que nos quedaba todavía una sorpresa en el camino. La excursión finalizó con una cata de quesos y vinos locales. ¡Nos compramos unos cuantos quesos porque estaban de muerte!

VIAJE A OTRAS ISLAS DEL ARCHIPIÉLAGO

Aguiatur ofrece excursiones a otras islas y trekkings por la naturaleza en San Miguel o Pico. Nosotros íbamos con poco tiempo (las excursiones son de un día completo mínimo), así que no os podemos contar mucho sobre ellas. Si vais con bastantes días de margen, os animamos a hacer alguna.

Nuestra experiencia en Azores, concretamente, en Terceira, fue maravillosa y os recomendamos visitar esta región, poco conocida, salvaje y con gente amable, cercana y familiar. Los paisajes naturales son una maravilla y únicos. Caminar dentro de un volcán es algo que nunca olvidaremos.

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