Asturias

Argul: Un pueblo abandonado lleno de hiedra y musgo

Olor a leña, techos de pizarra, casas abandonadas comidas por la naturaleza, un bosque y un río. Silencio. Flores, verde, montañas, hiedra y lianas. Así podría describirse Argul, un pueblo deshabitado en plena montaña que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004. Sin duda, uno de los entornos más bonitos y menos conocidos de Asturias. ¿Te vienes a descubrirlo?

LOCALIZACIÓN

Argul se encuentra en el concejo de Pesoz, a solo 5 kilómetros de la capital del concejo. Está rodeado de montañas, pastos y valles. Sin embargo, es uno de los pueblos más bajos, con una altura de unos 250 metros.

HISTORIA

A pesar de que se califica como el pueblo más antiguo del concejo, no se sabe muy bien de qué época data el primer asentamiento en esta zona. Según excavaciones arqueológicas, se cree que los primeros pobladores pudieron datar de antes de la conquista romana, pero por desgracia, no se puede asegurar con certeza.

Lo que está claro es que Argul como tal existe desde al menos el año 972, ya que así figura en una referencia a esta población en un texto conservado en la catedral de Oviedo.

El pueblo quedó abandonado con la migración de sus habitantes a las Américas. En la actualidad solo hay tres o cuatro casas habitadas.

QUÉ VER

Destaca la Casa del Escultor, que fue el lugar donde nació el escultor de la corte de Felipe V, pero sin duda, para nosotros lo mejor del pueblo es perderse por sus calles y explorar sus edificios abandonados comidos por la naturaleza. Algunos, tan perfectamente adoptados por la hiedra y las lianas que pasan totalmente desapercibidos a menos que te fijes bien.

Molinos disfrazados de musgo a pie del río, casas escondidas entre lo profundo del bosque y torres cuyo techo ha vencido formando un cenote artificial que podría ser perfectamente un escenario de Tomb Raider o Indiana Jones.

No os exageramos cuando os decimos que estuvimos dos horas sacando fotos por el pueblo. Es tremendamente fotogénico y es una pasada ir descubriendo casas abandonadas y preciosos edificios de piedra.

Si quieres viajar en el tiempo y descubrir tesoros del pasado, visita Argul y déjate llevar por la magia de uno de los conjuntos arquitectónicos más curiosos de Asturias.

Asturias, Uncategorized

Bandujo: un viaje hacia la Edad Media

Cuando pensamos en pueblos bonitos asturianos siempre se nos vienen a la cabeza pueblos costeros sobre todo, y aunque son tremendamente bonitos, también hay pueblos de interior con mucho encanto y unas vistas de infarto. Este es el caso de Bandujo, en el concejo de Proaza. ¿Te vienes a descubrirlo?

LOCALIZACIÓN

Está ubicado en el concejo de Proaza y se tarda una hora y veinte en hacer el recorrido Gijón-Bandujo. Una vez dejada la autopista, una sinuosa carretera (la AS-228) nos sube por la montaña para llegar hasta el pueblo. Se puede aparcar a la entrada, ya que el aparcamiento de dentro del pueblo está reservado para residentes (lógico y normal).

HISTORIA

El primer asentamiento en esta ubicación data del siglo VIII, sin embargo, no queda rastro de los edificios de aquel primer pueblo medieval. Bandujo fue evolucionando a lo largo de la Edad Media y se sucedieron varias edificaciones hasta dibujar la actual silueta de lo que es el pueblo a día de hoy, cuyos edificios más antiguos datan del siglo XII.

¿QUÉ VER?

Aunque no lo parezca, consta de seis barrios: el Palacio, la Entelaiglesia, la Molina, la Reguera, el Toral y el Campal. Sin embargo, el más representativo de Bandujo es el barrio del Palacio, ya que es donde encontramos las edificaciones más bonitas. Precisamente, este barrio toma su nombre de una de las casas que ahí se ubican, la casa El Palacio, cuya torre, la Torre de Bandujo, data del siglo XIV y es de las mejor conservadas de Asturias. Sirvió en el pasado como cárcel y como ayuntamiento.

Otros dos puntos muy interesantes son la Iglesia de Santa María, del siglo XII, y el cementerio. Pero sin duda, lo mejor es pasear por Bandujo y sobre todo, subir la cuesta que te lleva alrededor del Palacio para observar una preciosa vista con el pueblo en primer plano y las montañas de fondo. En días despejados es una delicia para la vista.

Si te apetece caminar, hacer una ruta o bien llegar andando desde Proaza, hay una senda medieval que une ambas localidades y que un día fue la única forma de llegar hasta Bandujo. Eso sí, recomendamos estar en forma medianamente, ya que puede ser un poco abrumador.

Como ves, visitar Bandujo es viajar en el tiempo hacia la Edad Media, disfrutando de unas vistas espectaculares y sintiendo el aroma a naturaleza y a leña, notando la brisa fresca de las montañas y disfrutando de un entorno eterno que perdura intacto en el tiempo.